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Sos lo que comés, lo que hacés, lo que leés, y lo que vestís. Y tenés el poder de controlar qué mensaje proyectás a los demás a través de tu vestimenta.

Siempre y cuando tu armario no se interponga.

Para ayudarte a limpiar y aprovechar al máximo lo que ya tenés, comparto algunas sugerencias útiles para poner tu armario a tu servicio sin gastar mucho dinero.

  1. Alterná Claro y Oscuro

Hago lavandería una vez a la semana, alternando entre ropa clara y oscura. Para que esto funcione, usá prendas en colores claros (pasteles, helados, blanco) una semana, y prendas en colores oscuros (y cualquier color intenso y con alta saturación) la siguiente. Esto excluye aquellas prendas que necesitan limpieza en seco, por supuesto. Vistiendo colores claros una semana y oscuros la siguiente vas animarte a inspeccionar tu armario, y vestir esas prendas que habían estado durmiendo bajo tus prendas de siempre.

  1. Organizá por Tipo

Si organizás tus prendas y accesorios por tipo: camisas con camisas, vestidos con vestidos, sacos con sacos, tacones con tacones, todas las bufandas o corbatas dobladas o colgadas juntas en una misma percha, visualizar un conjunto va ser más fácil. Si no lo hiciste, comenzá ya mismo y redescubrí esas piezas que quizá estén en perfectas condiciones y no has considerado porque no podías ver cómo combinarlas.

  1. Escribí un Diario

Al final de cada día, escribí qué vestiste y cómo te hizo sentir. Podés responder éstas preguntas para hacerlo más sencillo. Los colores y prendas transmiten sentimientos y estados de ánimo. Una vez que comiences a ver patrones entre ciertos colores y tipos de prendas, vas a evitar las compras impulsivas y perderte entre el ruido de las redes sociales y revistas de moda.

  1. Cancelá tu Suscripción

Seamos realistas. Nadie necesita comprar ropa nueva cada semana. Y quienes parecen necesitarlo (pensá en las celebridades) ni siquiera poseen toda la ropa en la que se ven durante los eventos que muestran las páginas de moda. Evitá las listas de correo de las marcas y tiendas, y anulá tu suscripción. Si hay un diseñador, marca, o tienda que te encanta y le comprás a menudo, visitá su sitio directamente cuando necesites una prenda nueva. Una casilla de correo limpia mejora la productividad y el armario.

  1. Creá tu Conjunto Básico

Verse bien no es vestir algo nuevo cada día, todos los días de la semana. A lo largo de los años, noté que paso la mayor parte del tiempo en entornos corporativos. Por eso, mi conjunto básico consiste en una falda lápiz, blusas sólidas, vestido recto, stilettos, con joyería minimalista y un abrigo largo clásico. Mi armario está compuesto en su mayoría por este tipo de prendas. De esa manera, el vestir diario es fácil, contando con dos o tres conjuntos esenciales. Para dar variedad, invierto en maquillaje. 

  1. Quedate con lo mejor

Quedate sólo con esas prendas que están presentables y sabés que vas a vestir. Las que hayan perdido su color, forma, o estén dañadas sin remedio tienen que irse. Lo mismo va para zapatos estirados o pelados. Las ropa que está en buen estado pero que no has vestido en los últimos dos años, podés colocarla en una tienda de segunda mano para recuperar algo de dinero, o donarla a caridad. Esta regla no aplica a ropa formal o de coctel, a menos que tengas más de lo que tu estilo de vida requiere.

Hacé al menos dos de estas tareas consistentemente durante tres semanas, vas a sentirte más a gusto creando conjuntos.

¿Buscás un atajo? Refrescá tu Armario.